Rezándole a Supermán

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Por: Alí Bantú Ashanti

El problema de la idealización es que proyecta una idea falsa de la realidad, emboba, entonta y embrutece; te lleva incluso a creer que los héroes existen y peor aún que ellos te salvarán. No me extraña que un niño se lance de un edificio creyendo que Superman acudirá en su ayuda, el resultado será inevitable: morirá o cuando menos quedará bien aporreado o parapléjico ¿y Superman?… jamás aparecerá. El golpe lo despertará, si es que despierta, con la triste realidad que los héroes no existen.

Gran parte de la sociedad colombiana fantasea irracionalmente como el niño, es así como hemos permanecido desde hace siglos con desigualdades, injusticias y marginalidades intactas: inventado semidioses, adalides salvadores y omnipotentes que resuelven los problemas del país, empero y por lógica, nunca se solucionan, por el contrario se prolongan y agudizan en el tiempo mientras la sociedad vive su propio progreso imaginario, explicando su realidad a través brujos, caudillos, chamanes, curas y culebreros, esperando que el milagro caiga del cielo, como si viviéramos en la prehistoria.

Los héroes en Colombia se han multiplicado como los problemas, a cada dificultad se le inventa un salvador para resolverla, porque no hay Estado, no hay gobernanza. Es así como al problema de la violencia le hemos creado soldados y policías salidos del mundo de Marvel, inmunes a las minas quiebra patas, a las balas, a las granadas y bombas de todo tipo. Soldaditos de plomo que no conocen el hambre y la miseria, porque se alimentan con espinaca como Popeye, que viven en las nubes porque no necesitan casas y peor empleo, porque su trabajo consiste en salvar a Colombia de los malos, es decir de ellos mismos, por que aquí los malos son los pobres, los campesinos, los negros y los indígenas.

No nos damos cuenta de que estos mártires convertidos en semidioses son personas de carne y hueso que estamos enviando a matarse entre ellos, porque independientemente del bando, los bandidos son siempre los mismos: los empobrecidos y condenados. Ya la ciencia lo ha demostrado hasta la saciedad: los problemas se resuelven atacando las causas que los generan, es así como el conflicto colombiano no se resuelve inventando héroes y villanos. Este problema se resuelve combatiendo la desigualdad, la pobreza, la injusticia, la corrupción, en fin.

Hoy, la epidemia de COVID- 19 ha puesto en evidencia la inexistencia del Estado protector, hemos entendido que el país está a su suerte. La poca esperanza que tenían algunos en un sistema de salud mediocre y cada vez más decadente, se está esfumado, y la solución que ha encontrado el gobierno, es recurrir nuevamente a la idealización. Hoy los héroes son los médicos, que en Colombia viven del día a día, con pésimos salarios, en condiciones laborales vergonzosas, anhelando especializarse porque los estudios de posgrados son costosísimos y no pueden pagarlos, no tienen seguridad laboral, ni prestacional, ni nada. Los médicos “héroes” morirán al lado de los pacientes, pues tampoco hay recursos para ellos, es decir, morirán como mártires.

Desgraciado el país que resuelve sus problemas con el autoengaño, condenada está la sociedad que pone sus esperanzas en manos de los héroes y heroínas, porque en realidad son seres humanos enviados conscientemente al matadero. Lamento ser yo quien intente sacarlos de la fantasía, de la que no se libra ni el presidentico, que junto a Uribe y el Ñeñe se robaron las pasadas elecciones, ese sinvergüenza electo por la Registraduría -porque los colombianos no lo hicimos- se fue a pedirle a la virgen de Chiquinquirá para que proteja a los ciudadanos del coronavirus, reconociendo así su incompetencia. Este es el plan del títere.

Hoy, que todos los países del mundo cerraron sus iglesias y están buscando una vacuna, este desgraciado y su titiritero dejan el problema del coronavirus en manos de una virgen. No es así como resolveremos esta crisis, deberíamos estar buscando una solución científica a este virus, apoyando a las universidades púbicas para que sus facultades de medicina funcionen, pagando los salarios de los médicos del Chocó y de todo el país; pues no será narrando ficticios goles, jamás hechos por la Selección Colombia, que se resolverá el problema de la red hospitalaria del país. Supermán no nos salvará.

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